En la industria del cartón corrugado, el desperdicio refleja la estabilidad y madurez de los procesos. Según la Fibre Box Association (FBA), las plantas más eficientes operan por debajo del 10 %, mientras que líneas con variabilidad en humedad, tensión o setups pueden superar el 15 %. Esta diferencia demuestra la importancia de un control técnico riguroso como base de competitividad.
AICC y TAPPI identifican cinco causas que explican la mayor parte de las mermas: arranques, empalmes, humedad inconsistente, fallas de pegado y tensión inestable. Estos factores se relacionan entre sí. Una mala calibración del GAP, por ejemplo, puede elevar el desperdicio hasta en 3 %. Asimismo, variaciones mínimas de humedad afectan la ondulación y generan deformaciones que comprometen toda la producción.
La incorporación de técnicos jóvenes ha renovado las prácticas de planta. Con formación actualizada y dominio de análisis causa–raíz, introducen rutinas que permiten detectar desviaciones antes de que se traduzcan en papel perdido. Su trabajo se apoya en estándares TAPPI como T 808, T 815 y T 829 que establecen parámetros para controlar gramaje, resistencia y calidad del pegado.
El control del perfil de humedad, la presión en rodillos, la consistencia del almidón y la tensión de la hoja determina el rendimiento real. Informes técnicos de AICC indican que una variación del 2 % en humedad puede generar pérdidas acumuladas en un solo turno. Por ello, las plantas entrenan a jóvenes operadores en lectura de perfiles, uso de termografía y calibración precisa de parámetros críticos.
Ensayos como ECT, FCT, absorción y resistencia al estallido permiten anticipar desviaciones antes de que el papel ingrese al corrugador. La nueva generación de laboratoristas aporta rapidez en la detección de variabilidad y fortalece las decisiones preventivas, reduciendo fallas que suelen multiplicar el desperdicio.
Los cambios de pedido continúan siendo uno de los puntos más sensibles. La FBA estima que mejorar las rutinas de setup puede disminuir hasta un 20 % del desperdicio asociado a arranques. Los equipos jóvenes destacan por su enfoque disciplinado: verificación cruzada, alineación previa y comunicación directa con converting, prácticas que reducen significativamente el papel muerto.
La modernización del corrugado se expresa en hábitos y consistencia más que en grandes inversiones. La nueva generación técnica está impulsando un cambio cultural que entiende el desperdicio como responsabilidad compartida, fortaleciendo la eficiencia y la competitividad de las plantas en toda la región.
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