En 1997, Santiago Reyna Ciccia enfrentó uno de los momentos más decisivos de su vida. Tras el fallecimiento de su padre, tuvo que asumir la responsabilidad de una empresa familiar que atravesaba una etapa compleja. A sus 29 años, el futuro estaba lejos de ofrecer certezas, pero nunca contempló abandonar el proyecto que había visto crecer desde joven. Para él, continuar significaba dar seguimiento a una historia construida con esfuerzo, trabajo y compromiso.
Durante aquellos años buscó aprender de quienes llevaban más tiempo recorriendo el camino de la industria. Participó en ferias internacionales, visitó plantas y conoció nuevas formas de hacer las cosas.
Fue en ese contexto cuando comenzó la relación con el Grupo Coveca, de Costa Rica, una alianza que marcaría un punto de inflexión para la empresa.
Santiago recuerda especialmente una conversación ocurrida en aquella etapa. Cuando le preguntaron qué necesitaba para seguir adelante, no habló de grandes inversiones ni de proyectos ambiciosos. Su respuesta fue sencilla: necesitaba papel para producir, atender a sus clientes y mantener la operación en marcha. Aquella ayuda llegó en el momento oportuno y permitió abrir una nueva etapa para la organización.
En 1999 nació oficialmente CARVIMSA. Con el paso de los años, la empresa se consolidó como uno de los referentes de la industria corrugadora latinoamericana. Paralelamente, Santiago encontró en ACCCSA una forma de extender ese compromiso con la industria, manteniendo un estrecho vínculo con la asociación a lo largo de los años.
Décadas atrás, el teólogo y profesor estadounidense H. E. Luccock escribió: "Ninguna persona puede silbar una sinfonía; se necesita toda una orquesta para tocarla". Don Santiago hizo suyo ese principio a lo largo de su trayectoria y lo llevó a la práctica tanto en el desarrollo de su empresa como en su compromiso con ACCCSA, convencido de que las iniciativas más sólidas son aquellas que se construyen de manera colectiva.
Como presidente de ACCCSA durante los períodos 2006-2008 y 2008-2010 promovió iniciativas orientadas a fortalecer los lazos entre fabricantes, proveedores y profesionales de la región. Entre esos aportes destaca la creación de la Revista del Corrugado, una publicación concebida para compartir experiencias y acercar información especializada a una industria que continuaba creciendo en América Latina. Décadas después, sigue siendo una de las plataformas más representativas de la asociación.
Quizás por ello, las iniciativas que perduran en el tiempo suelen sostenerse sobre pilares que van más allá del éxito empresarial: la confianza construida entre las personas, la voluntad de compartir conocimiento y la convicción de que el crecimiento colectivo fortalece a toda una industria.
A lo largo de su trayectoria, Santiago Reyna Ciccia ha reflejado esos principios, contribuyendo no solo al desarrollo de su organización, sino también al fortalecimiento de una comunidad regional más conectada, colaborativa y resiliente.
La historia de Santiago también recuerda que la solidez de un proyecto no depende únicamente de las decisiones tomadas dentro de una empresa. Se construye igualmente a través de las relaciones que se cultivan, de las instituciones que se fortalecen y de la disposición para aportar al desarrollo de otros. Ese espíritu de colaboración ha sido una constante en su participación dentro de ACCCSA, donde impulsó espacios de intercambio y aprendizaje que continúan generando valor para la industria corrugadora latinoamericana.
Por su trayectoria y contribución al sector, ACCCSA le otorgó el reconocimiento de presidente Honorario. No obstante, una de las imágenes que mejor resume su historia ocurrió lejos de una sala de reuniones.
Hace más de veinte años llevó a su hijo, entonces de seis años, a conocer un terreno recién adquirido por la empresa. Antes de marcharse se tomaron una fotografía. Años después regresaron al mismo lugar. La planta ya estaba construida y decidieron repetir la imagen.
Después de más de cuatro décadas de trayectoria, Santiago Reyna Ciccia continúa siendo una figura de referencia para la industria corrugadora latinoamericana. Su historia está ligada al desarrollo de empresas, instituciones y proyectos que han contribuido al crecimiento del sector.
Desde ACCCSA, su legado se reconoce no solo en los proyectos que impulsó, sino también en su capacidad para tender puentes, fortalecer relaciones y promover iniciativas que han dejado una huella duradera en la comunidad corrugadora.
En ACCCSA encontró otro espacio para honrar ese nombre, no solo preservando un legado recibido, sino contribuyendo a construir uno que hoy forma parte de la historia de la industria corrugadora latinoamericana.
Es el reflejo de una forma de entender el trabajo basada en la constancia, la responsabilidad y el compromiso con las generaciones que continuarán recorriendo el camino que ayudó a abrir junto a otros pioneros de la industria.