El 2026 no será un año de grandes apuestas en el sector de corrugados en Latinoamérica. Pero tampoco de colapsos. Para el sector, el 2026 se perfila como un período de ajustes quirúrgicos, en el que la eficiencia operativa pesará más que cualquier plan de expansión.
La región sigue atrapada en un entorno de tasas de interés elevadas, de monedas volátiles y de un comercio internacional cada vez más impredecible. Las cadenas de valor orientadas a la exportación, como las de alimentos y proteínas animales, están expuestas a decisiones externas que cambian de rumbo con frecuencia. Un arancel inesperado (como los recién anunciados por EE. UU. en febrero), una suspensión sanitaria (gripe aviar en Brasil o Argentina, por ejemplo), una apreciación cambiaria repentina… y todo el engranaje se tambalea. Planificar en este contexto se ha vuelto una tarea de alto riesgo.
Mientras tanto, el consumo interno no muestra señales de despegue. México y Brasil, los dos gigantes del sector, se mantienen en pausa durante 2026. En cambio, países como Perú, Argentina o incluso Venezuela podrían aportar algo de dinamismo, aunque desde bases modestas. El agro peruano, por ejemplo, sigue impulsando la demanda de embalajes, pero no alcanza para compensar la debilidad estructural de los mercados principales.
Frente a este panorama, las empresas necesitan optar por la cautela. Las inversiones de gran escala están, en general, pausadas hasta nuevo aviso o más certidumbre económica. En su lugar, se priorizan mejoras operativas, ajustes en la maquinaria y estrategias para reducir costos. La lógica es clara: en tiempos de márgenes estrechos y demanda incierta, cada punto de eficiencia cuenta.
Además, 2026 será un año clave para quienes apuesten por la inteligencia operativa. Las empresas que inviertan en retrofits, en una planificación de costos más rigurosa y en modelos de demanda más precisos estarán mejor preparadas para enfrentar la volatilidad. En un entorno donde cada tonelada cuenta, la eficiencia no es solo una ventaja: es una condición de supervivencia. La información precisa y la capacidad de adaptarse rápidamente a los cambios del mercado permitirán a ciertos actores no solo resistir, sino también posicionarse por delante cuando el ciclo económico vuelva a girar. En un océano turbulento, navegar con datos y disciplina puede marcar la diferencia entre flotar y avanzar.
En resumen, 2026 no será el año del crecimiento, sino el de la consolidación. Las compañías que logren navegar esta etapa con disciplina y foco en la resiliencia estarán mejor posicionadas cuando el ciclo vuelva a girar. Porque si algo ha quedado claro, es que la incertidumbre ya no es la excepción: es la nueva normalidad.
Rafael Barisauskas es Economista Senior en Fastmarkets, especializado en los mercados de pulpa, papel y packaging de América Latina. Con casi 13 años en commodities globales, incluyendo casi siete en Fastmarkets, combina un profundo conocimiento del mercado con análisis económico para guiar a los líderes del sector a través de dinámicas complejas de comercio y precios. Rafael es el autor principal del Latin American Paper Products Monitor y del Latin American Pulp & Paper Forecast, además de coautor del Monthly Economic Commentary. Tiene una maestría en economía por la KU Leuven en Bélgica, donde se centró en las cadenas globales de valor. Con base en São Paulo, enseña Cadenas Globales de Valor, Agronegocios y Economía en FECAP. Se puede contactarlo al +55 11 4858-0492 o a rbarisauskas@fastmarkets.com.