En 2026, América Latina ocupa un lugar estratégico en la reconfiguración de las cadenas globales de valor. Rica en recursos naturales y con una base industrial relevante, la región enfrenta presiones externas crecientes, pero también comienza a tomar decisiones que redefinen su rol en el comercio internacional.
El mercado de papel y celulosa refleja con claridad este escenario. Fusiones recientes como Smurfit Kappa–WestRock o Suzano–Kimberly-Clark evidencian una tendencia hacia estructuras más integradas, orientadas a asegurar demanda y márgenes en un contexto de mayor incertidumbre política y regulatoria.
La competencia entre potencias globales impacta directamente en la región. Estados Unidos condiciona el acceso a su mercado a requisitos de trazabilidad y alineamientos normativos, mientras que China, enfrentando sobrecapacidad industrial, ha incrementado el envío de productos de papel y cartón a precios altamente competitivos. Esta presión ha obligado a productores latinoamericanos a ajustar volúmenes y estrategias. En paralelo, se fortalece una reorganización intrarregional: Brasil profundiza su integración productiva con Paraguay y Uruguay, demostrando que el juego geoeconómico también se define dentro de la región.
México mantiene ventajas clave por su cercanía logística con América del Norte, aunque enfrenta mayores exigencias ambientales y de abastecimiento. El desafío será equilibrar el nearshoring con una mayor diversificación comercial hacia Asia y Sudamérica, sin perder autonomía industrial.
En el Caribe, la dependencia de importaciones energéticas y de insumos industriales acentúa la vulnerabilidad frente a choques externos. Algunos países avanzan en acuerdos bilaterales y servicios logísticos para mitigar riesgos, en un entorno geopolítico cada vez más complejo.
Según el Fastmarkets Latin America Pulp & Paper Forecast, la demanda regional de productos de papel crecería un 1,9% en 2026, hasta alcanzar 31 millones de toneladas. Brasil mostraría un avance del 0,8% y México del 1,6%, impulsados por el consumo de bienes básicos y la demanda industrial.
En este contexto, la flexibilidad operativa, la diversificación de mercados y la adaptación regulatoria serán claves. América Latina tiene la oportunidad de consolidarse como un nodo estratégico del papel y el cartón, siempre que fortalezca su capacidad de respuesta ante un entorno global cada vez más volátil.