Un estándar global para ordenar la gestión ambiental
La empresa brasileña Klabin, mayor productora y exportadora de papeles para embalajes de Brasil y uno de los principales actores del mercado de cartón corrugado en América Latina, completó la certificación ISO 14001 en el 100 % de sus unidades industriales en operación.
El hito se alcanzó tras la certificación de cinco nuevas plantas en menos de un año: Pilar, en Argentina, y las unidades Horizonte, Rio Verde, Rio Negro y Piracicaba II en Brasil. Con ello, todas las operaciones industriales de la compañía quedan ahora bajo el mismo sistema internacional de gestión ambiental.
La ISO 14001 es el principal estándar global para sistemas de gestión ambiental. La norma, desarrollada por la Organización Internacional de Normalización, establece procedimientos para identificar impactos ambientales, optimizar el uso de recursos, reducir riesgos operativos y promover mejoras continuas en los procesos productivos.
En la práctica, la certificación exige auditorías externas periódicas, monitoreo sistemático de indicadores ambientales y revisiones internas que permitan verificar el cumplimiento de estándares internacionales.
Un hito estratégico para la compañía
Para Klabin, completar la certificación en todas sus plantas representa un avance relevante dentro de su estrategia de sostenibilidad.
“Es una conquista estratégica para Klabin, ya que permitió alcanzar el 100 % de las unidades industriales certificadas por la ISO 14001, reforzando de forma consistente el compromiso de la compañía con la gestión ambiental”, explica Julio Nogueira, gerente de Sustentabilidad y Medio Ambiente de Klabin.
Además, este avance fortalece la presencia de la empresa en índices internacionales de sostenibilidad como Dow Jones Sustainability Index (DJSI), Índice de Sustentabilidad Empresarial (ISE) y EcoVadis.
El desafío de alinear operaciones diversas
El proceso implicó armonizar unidades con realidades productivas y geográficas distintas. Plantas ubicadas en regiones industriales consolidadas, nuevas expansiones y operaciones en diferentes países debían cumplir un mismo marco normativas.
Según Nogueira, uno de los principales retos fue la estandarización de procesos entre equipos con distintos niveles de madurez en materia ambiental.
Para ello, la compañía realizó diagnósticos operativos en cada planta, identificó brechas técnicas y planificó inversiones en infraestructura, procedimientos y capacitación.
“La integración de distintas culturas organizacionales exigió una alineación rigurosa para asegurar que todas las unidades operaran bajo el mismo estándar”, señala.
Un sistema más robusto y trazable
Aunque Klabin ya contaba con mecanismos internos de control ambiental, el proceso permitió fortalecer su estructura operativa y consolidar un sistema corporativo más integrado.
Uno de los elementos clave fue la adopción del modelo de certificación multi-site, mediante el cual trece unidades industriales quedaron bajo un único marco de gestión.
Este esquema permitió reforzar controles sobre emisiones atmosféricas, gestión de residuos y tratamiento de efluentes, así como implementar sistemas electrónicos que permiten rastrear documentación normativa y verificar el cumplimiento legal en tiempo real.
Cultura organizacional y compromiso interno
El proceso también tuvo un fuerte componente organizacional. La empresa impulsó programas de capacitación y sensibilización dirigidos a colaboradores de distintas áreas para integrar la sostenibilidad en la cultura corporativa.
“El factor humano fue central. La idea era que la gestión ambiental no se percibiera solo como una obligación técnica, sino como un valor compartido dentro de la organización”, explica Nogueira.
El trabajo coordinado entre las áreas de Sustentabilidad, Excelencia Operativa y los equipos de medio ambiente de cada planta permitió preparar a las unidades para las auditorías y asegurar la implementación de los estándares.
Mejora continua y control permanente
La ISO 14001 establece auditorías anuales de mantenimiento y recertificaciones cada tres años. Este esquema garantiza que los sistemas de control ambiental se mantengan actualizados y alineados con las exigencias internacionales.
En Klabin, las auditorías internas, muchas de ellas cruzadas entre diferentes áreas, funcionan como un mecanismo para identificar oportunidades de mejora antes de las evaluaciones externas.
Según la compañía, este enfoque permite fortalecer la eficiencia operativa y mantener un proceso constante de optimización ambiental.
Un activo estratégico para el negocio
Más allá del cumplimiento regulatorio, la certificación se ha convertido en un factor estratégico para el negocio. En mercados cada vez más exigentes en materia ambiental, contar con estándares internacionales facilita el acceso a clientes globales y simplifica los procesos de auditoría comercial.
Para Klabin, además, la mejora en el desempeño ambiental contribuye directamente a optimizar recursos y fortalecer la sostenibilidad de sus operaciones de papeles para embalajes y cartón corrugado, dos de los pilares de su portafolio industrial.
Sobre Klabin
Fundada en 1899, Klabin es actualmente la mayor productora y exportadora de papeles para embalajes de Brasil. La empresa cuenta con 21 unidades industriales en Brasil y una en Argentina, con una capacidad anual cercana a 4,4 millones de toneladas de celulosa y papeles.
La compañía es la única del país que ofrece al mercado una solución integrada en celulosa de fibra corta, fibra larga y fluff, además de papeles para embalaje, cartón corrugado, papel cartón y bolsas industriales.
Su estrategia corporativa está orientada al desarrollo sostenible, combinando crecimiento económico, responsabilidad ambiental y compromiso social. Klabin forma parte del Índice de Sustentabilidad Empresarial de B3, integra el Dow Jones Sustainability Index y es signataria del Pacto Global de las Naciones Unidas.